miércoles, 20 de julio de 2016

A los amigos que fueron

Hemos pasado muchos tiempos juntos
Haciendo planes que se cumplieron, o no.
Hablando de cosas fútiles y de profundidades.
Partidos de la risa o acompañando con lágrimas contenidas.

Eso, ya pasó.
Ahora queda el presente anodino del recuerdo.
La añoranza de la presencia ausente.
El suspiro de un nuevo reencuentro, casi abandonado.

El tamiz del tiempo purgó la esencia amical
con un cedazo cada vez más fino
que nos ha convertido en arena escurridiza,
depósito de la mar embalsada en las manos.

Ahora nos ha vencido la prisa y el reloj es nuestro dueño.
Atrás quedó la gratuidad de los minutos perdidos,
la inutilidad de las conversaciones que sólo confirman
la necesidad de sentirnos acariciados, amigos.




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