miércoles, 1 de junio de 2016

¿Qué diría el Mago Mangarín?

El recuerdo de su niñez, de su juventud, de su vida adulta viene y va con un movimiento pendular.
-Ya sé que no puedo ser otra vez joven, pero seguro que puedo seguir evolucionando, cambiando mi vida. No puedo encerrarme en lo que hago siempre. Necesito descubrir nuevos retos que me impulsen a encontrar la felicidad que siempre estoy buscando. Mi mente no se puede anquilosar en la rutina diaria a la que me veo obligado a realizar por mis propias limitaciones de la edad. Aunque también creo que yo mismo me pongo barreras en el camino que quiero recorrer. Mis huesos están entumecidos por la poca movilidad que voy teniendo poco a poco. Quizás necesitaría moverme más. Pero por otro lado compruebo que, en cuanto me paso con un poco de ejercicio, aparecen los dichosos dolores que me tienen harto.
La verdad es que mi vida se ha centrado en muy pocas cosas. He vivido encerrado en mí mismo demasiado tiempo creyendo que lo que pensaba, hacía y soñaba era lo mejor. Ahora estoy descubriendo que la vida es poliédrica. El mundo que me he hecho para mí ha impedido que camine hacia la belleza de lo desconocido, a la inseguridad que proporciona la libertad, al espacio galáctico que abre los horizontes de par en par. Quizás ya sea demasiado tarde, quizás todavía tenga tiempo suficiente para lograr lo que jamás pensé que necesitaría con tanto entusiasmo.
El brillo de sus ojos iluminó la mañana de color. Sintió en su piel un escalofrío como hacía mucho no había sentido y se dirigió al baño para acicalarse y ponerse de lo más elegante. Hoy tenía que ser un día diferente a todos los demás. Estaba convencido de su fortaleza y se disponía a poner en práctica los sentimientos positivos que le habían abordado en esta mañana. La vitalidad entró en sus entrañas y se sentía con todas las fuerzas del mundo para tirar hacia adelante.

¿Qué diría el Mago Mangarín de todo esto? Seguramente, pensaba David, me diría que el cambio fundamental que se produce en las personas debe salir de ellas mismas. Lo importante es reconocer quién es uno y a dónde quiere llegar.



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